viernes, 28 de junio de 2013

LA RESPONSABILIDAD

LA RESPONSABILIDAD WIDGETBOX La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), se establece la magnitud de dichas acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral. La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. Está obligado a responder por alguna cosa o alguna persona. También es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. En el ámbito penal, culpable de alguna cosa, acto o delito. En otro contexto, es la persona que tiene a su cargo la dirección en una actividad. * responsabilidad.jpgLa responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), se establece la magnitud de dichas acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural. La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. Está obligado a responder por alguna cosa o alguna persona. También es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. En el ámbito penal, culpable de alguna cosa, acto o delito. En otro contexto, es la persona que tiene a su cargo la dirección en una actividad. La palabra responsabilidad proviene del latín 'responsum', que es una forma de ser considerado sujeto de una deuda u obligación (ejemplo: «Los conductores de vehiculos automotores son responsables por los daños causados por sus máquinas»). La responsabilidad juridica surge cuando el sujeto transgrede un deber de conducta señalado en una norma jurídica que, a diferencia de la norma moral, procede de algún organismo externo al sujeto, principalmente el Estado, y es coercitiva. Son normas juridicas porque establecen deberes de conducta impuestos al sujeto por un ente externo a él, la regla puede ser a través de prohibiciones o de normas imperativas inmorales. La responsabilidad es el complemento necesario de la libertad. El uso jurídico de la palabra proviene de poco antes de la revolución francesa, por influencia del inglés. El termino habría aparecido en el Derecho Constitucional inglés. Así, la responsabilidad en sentido jurídico debe entenderse, desde la perspectiva de una persona que ejecuta un acto libre, como la necesidad en la que se encuentra la persona de hacerse cargo de las consecuencias de sus actos. El efecto contradictorio de una persona con las normas juridicas ocasiona una reacción por parte del Derecho (o la sociedad) contra el sujeto que viola dichas normas. La manifestación de dicha reacción por parte del derecho se presenta mediante sanciones impuesta por el Estado. FRACES DE LA RESPONSABILIDAD Las medallas no significan nada y la gloria no dura. Lo importante es la felicidad. Aunque finalmente recibí un reconocimiento, mi felicidad siempre ha sido amar el deporte, dar lo mejor de mí mismo y divertirme cuando lo practico. ACCIONES PARA SER RESPONSABLE * Identifica cuáles son tus deberes en la escuela y organízate para llevarlos a cabo en orden y con calidad. Ello te permitirá tener más tiempo libre. * Si tienes una mascota (como Felisa) no la consideres un juguete. Piensa que eres responsable de ella en términos de salud, higiene, alimentación y educación. * Observa a tus padres y a tus maestros. ¿Cumplen con sus responsabilidades como cuidarte, educarte y escucharte? Si sientes que no es así, coméntalo con ellos. * Combina tus deberes con actividades de entretenimiento; desarróllalos sin miedo ni presiones, como parte de tu crecimiento y seguridad para el futuro. CUENTO Felisa en la cristalería Don Renato Conde era un jubilado que vivía en un departamento situado en la colonia Roma de la Ciudad de México. Los fines de semana recibía a sus hijos y sus nietos. Dedicaba los otros días a leer, tomar café (a veces una copa) con sus amigos, jugar dominó y ver series en la televisión. También empleaba parte de su tiempo para jugar con Felisa, su mascota, una gatita consentida hasta el exceso. Aunque le habían recomendado que la inscribiera con un entrenador para aprender modales, don Renato no hacía caso y dentro de aquella casa Felisa hacía lo que le venía en gana: saltaba de una silla a otra, arañaba los muebles y se acostaba en la cama del señor sin permitirle descansar. Cuando salían a pasear a la calle, don Renato la sujetaba con una correa para evitar que hiciera travesuras. Una tarde que fueron a caminar don Renato se encontró a don Salvador, un amigo de la juventud. Felisa aprovechó la distracción de la charla para zafarse y corrió tras un ratón que había visto pasar. Asustado, el roedor entró a esconderse en Regalos Milton, una famosa cristalería de aquel barrio. Tratando de capturarlo, Felisa brincaba en los anaqueles, se deslizaba en los aparadores, metía las patas en las vitrinas. En su loca carrera iba destrozando jarrones de porcelana, copas de cristal, finos pisapapeles y figuras de cristal cortado ante los aterrados ojos de don Elías, el dueño de la tienda. Al cabo de unos minutos, Regalos Milton era una zona de desastre. Felisa no había logrado atrapar al ratón pero había ocasionado destrozos por varios miles de pesos. El estruendo fue tan grande que Don Renato (que seguía platicando) alcanzó a escuchar lo que ocurría y vio, a unos metros, que don Elías trataba de atrapar a Felisa dándole con un periódico. Don Salvador le dijo: “¡Mira nada más lo que hizo tu gata! El costo de los daños equivale a todos tus ahorros. Mejor vámonos para que no tengas que pagar nada.” Don Renato lo miró enojado: “¿Cómo me recomiendas eso? En primer lugar, no puedo abandonar a mi Felisa a su suerte. En segundo, no puedo dejar así al pobre hombre que perdió casi todo.” Decidido, don Renato caminó hasta la entrada de Regalos Milton. Cuando lo vio Felisa saltó para acomodarse en su hombro. “Vengo a responder por los daños que causó mi mascota” le dijo a don Elías y le entregó una tarjeta con su nombre y su dirección. Días después don Elías le presentó la cuenta de los destrozos. Cuando terminó de revisarla, don Renato se percató de que sólo le estaba cobrando la mitad y le preguntó por qué: “No puedo permitir que usted pierda todos sus ahorros —le dijo don Elías— y, además, usted necesitará dinero para inscribir a Felisa con un entrenador.” Los dos ancianos se quedaron platicando sobre sus vidas y Felisa, muy mustia, se escondió debajo de un colchón. VIDEO http://www.youtube.com/watch?v=Huz8wlP3BKY

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